THE INVISIBLE STORE OF HAPPINESS

Esta instalación extraordinariamente hermosa fue creada por el diseñador y fabricante Sebastian Cox y la escultora Laura Ellen Bacon en una colaboración iniciada por AHEC para la Semana del Diseño de Londres 2015. Desafiando las cualidades y el potencial del maple y el cherry estadounidenses, el equipo creó una forma singularmente esculpida que exploraba nuevas e innovadoras técnicas de fabricación de muebles.

The Invisible Store of Happiness («El contenedor invisible de felicidad») es un experimento único entre una artista y un fabricante de muebles, que pretende desafiar la versatilidad y las propiedades de dos maderas de frondosas estadounidenses de calidad: el maple y el cerezo. El diseñador y fabricante Sebastian Cox y la escultora Laura Ellen Bacon debían crear una instalación en la Orden de San Juan para la Semana del Diseño de Clerkenwell 2015, con el uso de técnicas tradicionales de fabricación de muebles como son, por ejemplo, las juntas secas y el curvado con vapor, en combinación con tiras delgadas retorcidas de Maderas Duras Americanas, destinadas a crear una construcción con textura. La estructura resultante pretendía mostrar cómo la artesanía y la creatividad pueden llevar estos materiales a sus límites, a la vez que explorar su gran contribución ambiental al diseño sostenible.

Laura Ellen Bacon es escultora, mientras que Sebastian Cox es diseñador de muebles. Laura realiza bocetos en lápiz 6B, mientras que Sebastian utiliza un 2H o un ordenador. Para Laura, lo que determina el material que debe usarse es la forma y la escala de una pieza, mientras que Sebastian diseña objetos que permitan dar el mejor uso a su material. El proceso creativo de Laura comienza con el espacio para el que está diseñando, mientras que Sebastian raramente sabe donde acabará su obra. Laura trabaja con sus manos, y a menudo usa willow por el tacto que tiene, mientras que Sebastian utiliza máquinas, e incluso cuando construye a mano, hay una herramienta entre sus manos y la madera.

Lo que estos dos diseñadores tan distintos tienen en común es su amor por la madera y por la creación y la elaboración. «Todo creador disfruta enormemente del proceso de elaboración», afirma Laura. «Eso se nota en la obra, que tiene plenitud. Todo lo que se hace tiene un contenedor invisible de felicidad oculto en su interior. Esta fue la cuestión esencial que quisimos expresar, después de pasar meses aportando ideas». Así fue como se plantó la semilla de The Invisible Store of Happiness.

El trabajo que han realizado juntos para que esa semilla de idea fructificara en una forma tridimensional los ha puesto a prueba, desafiado e impulsado a continuar. No obstante, el proceso de diseño siempre se reduce al amor por elaborar objetos de madera.

«Para trabajar con Laura, tenía que reducir el material de grandes trozos de madera de frondosas a algo que pudiera tejerse», explica Sebastian. «La manera obvia de hacerlo hubiera sido cortarla en tiras, pero quería hacer algo más interesante, eficiente y hermoso». Usando una molduradora de husillo y una serie de cortadores, dividimos parcialmente las longitudes rectas de maple en cintas, que luego dejamos remojar en agua durante la noche. Así creamos algo más parecido al willow con el que Laura está acostumbrada a trabajar. «La madera de frondosas estadounidenses secada en cámara se usa habitualmente para suelos y muebles, porque es muy maciza. Ahora estamos reimaginando qué otros usos tiene», afirma Sebastian.

«Ahora mismo, uno de los retos que tiene la madera es el de incorporarse a la innovación, y estamos aprendiendo todo el tiempo en este sentido. Podríamos escribir un manual sobre madera de frondosas curvada con vapor para explicar uno de los resultados obtenidos por este proyecto», explica David Venables, director de Marketing de AHEC.

Un reto adicional fue que hasta que la madera no salió del barco procedente de los Estados Unidos, los diseñadores simplemente no conocían el material con que debían trabajar. «Tuvimos que diseñar esta cosa para asegurarnos de que funcionaba con cualquier longitud, independientemente de las calidades de madera que llegaran. Y esta es una cuestión importante. De toda la madera que crece en el bosque, no solo puede utilizarse el material bueno: hay que usar madera de albura, longitudes cortas y trozos no demasiados rectos», explica Sebastian.

Aunque Sebastian Cox y Laura Ellen Bacon fueron los principales diseñadores del proyecto The Invisible Store of Happiness, trabajaron con un equipo, con el que tuvieron que enfrentarse a los retos del diseño para poder materializarlo. Tardaron dos semanas solo para producir la materia prima con la que el equipo iba a trabajar. Y cada vez que se enciende una máquina, también lo hace un cronómetro.

Las fichas técnicas enumeran la cantidad de CO2 utilizado por cada máquina por hora, lo que permite el equipo calcular el coste de carbono total del proyecto. «Estoy ansioso por reunirme con el equipo de análisis del ciclo de vida de AHEC para revisar los datos», confiesa Cox, visiblemente nervioso. La madera de las «extensiones» del interior de la estructura se corta con una molduradora de husillo y una pila de láminas circulares de giro. Las ranuras se cortan paralelas a la longitud de la madera, lo que da lugar a cintas de madera maleables atadas al extremo sin cortar.

Las cintas se remojan en agua para imitar la madera verde tradicionalmente utilizada para el curvado con vapor, y se vaporizan para que queden lo suficientemente flexibles como para poder darles forma a mano. «Son realmente bonitas y, casualmente, similares al willow con el que suelo trabajar», afirma Bacon. La madera se fijará al bastidor con una junta entallada en un extremo y en el otro se anclará en ranuras de la estructura. «Mi intención es torcer y flexionar cada cinta al máximo sin romperla», añade la escultora. «Algunas no se doblan casi nada mientras que otras sí lo hacen, creando una sensación real de volumen y movimiento».

Esta innovadora asociación entre un diseñador y una escultora dio lugar a una impresionante instalación, creada amorosamente con técnicas antiguas y nuevas. Explorando y llevando al limite el potencial del Cerezo Americano y el Maple Americano, Sebastian y Laura elaboraron artesanalmente las sinuosas curvas de esta estructura única.

PERFIL AMBIENTAL
El proyecto se ha sometido en su totalidad a un proceso de evaluación del ciclo de vida ambiental (LCA), y la conclusión es que la huella de carbono de toda la estructura, desde el inicio hasta el final, es de solo 173 kg equivalentes de CO2, lo que representa una huella menor que la de un iPad Air 2.

SEBASTIAN COX
Sebastian se ha labrado una gran reputación por su uso de madera receptada. El recepado o corta a matarrasa es un sistema de corta y gestión de los árboles que proporciona una abundante fuente de madera, además de crear bosques sanos y diversos. Cox crea productos con formas sencillas, que son funcionales, poco prominentes, ligeros de peso y duraderos. Su trabajo también guarda una fuerte relación con el proceso de fabricación a través de las juntas visibles y una construcción honesta. Al fabricar todas las piezas a mano, sus diseños se desarrollan mayormente en el banco de trabajo, en lugar de con un programa CAD.

LAURA ELLEN BACON
Laura Ellen Bacon es una artista británica que vive y trabaja en Derbyshire. En su mayor parte, crea sus esculturas in situ, tanto en paisajes naturales como urbanos. Entre ellas están Chatsworth; Somerset House, Londres, y el New Art Centre, en Roche Court. Laura también realiza creaciones para entornos de interiores, desde interiores privados hasta espacios de galerías, como el el Centro Sainsbury, Norwich (2011), el Jerwood Space, Londres (2010) y la Galería Saatchi, Londres, para Collect (2013).